Los expertos alertan sobre los peligros de no proteger del sol los ojos de los niños

Especialmente en verano, pasamos mucho tiempo al aire libre disfrutando de la playa, la piscina, los deportes acuáticos, o simplemente dando paseos. La exposición al sol se hace más prolongada e intensa que durante otras épocas del año, por lo que debemos prestar especial atención y protegernos de los rayos ultravioletas. Por eso, Alain Afflelou Óptico, en colaboración con Corporación Oftalmológica Vissum, quiere alertar sobre los riesgos que tiene el no proteger los ojos de los niños de manera adecuada al ser considerados la población de riesgo en lo relacionado con la exposición solar. El objetivo es concienciar a la sociedad de la importancia de proteger adecuadamente los ojos de los hijos educándoles de los posibles riesgos desde la infancia.


 “Estamos muy concienciados de cuidar la piel con protector solar o del uso de gorras en verano, pero al mismo tiempo no es muy habitual que los padres se preocupen por proteger del sol los ojos de sus hijos, e incluso llama la atención ver a niños pequeños con gafas de sol”, explica Isaac Vargas, óptico de Alain Afflelou. “Sin embargo, ellos son los que están expuestos a un mayor riesgo ya que sus sistemas oculares están menos desarrollados y reciben más radiación solar que los adultos”.
 “Una protección inadecuada puede provocar lesiones a largo plazo a pesar de que los síntomas no se manifiesten inmediatamente”, afirma el Dr. Torres, de la Corporación Oftalmológica Vissum. “Las lesiones agudas más comunes son queratitis solar y quemaduras retinianas, y las crónicas son pterigium, cataratas y degeneración macular. En los más pequeños suelen producirse las agudas con más frecuencia”.
En el caso de las personas con ojos claros, éstas son más propensas a tener molestias ante la alta luminosidad, por lo que han de tomar especiales precauciones. “Si no protegen sus ojos correctamente del sol pueden sufrir fotofobia”, indica el Dr. Torres.

Es fundamental que las gafas de sol de los niños, al igual que las de los adultos, estén homologadas. Las gafas no homologadas suponen un grave peligro para la salud visual. Además, es importante que las gafas sean cómodas para los niños, que la forma se adapte a su fisonomía y que sean resistentes.
A los niños les gusta imitar a sus padres, por lo que el uso de las gafas de sol no suele ser un problema .
El verano es una época durante la que prolifera la venta ilegal de productos en mercadillos y bazares, entre ellos gafas de muy baja calidad. En España un 32% de las gafas que se venden no pasan los controles sanitarios.
El certificado CE en las gafas de sol garantiza la calidad de las lentes. Ponerse unas gafas de mala calidad conlleva más riesgos que la exposición directa de nuestros ojos al sol, ya que los cristales no homologados eliminan la luminosidad, hacen que las pupilas se dilaten y permiten el paso a mayor cantidad de rayos UV e infrarrojos. Las principales señales de alarma para detectar unas gafas de baja calidad son que al ponerte las gafas las imágenes se deformen, la pérdida de agudeza visual o dificultad para distinguir colores.

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