Mi bitácora: 18 de abril, Erfoud

Hoy nos ha tocado despertarnos prontito. Teníamos que hacernos una foto con toda la caravana de El Desierto de los Niños que este año celebraba su 15 aniversario. Cuando veo la foto, me sorprendo de la cantidad de gente que se anima a recorrer estas zonas tan bellas y necesitadas a la vez. 

Ya es el último día de revisiones. Si os digo la verdad, estaría muchos más días ayudando. Sé que hay mucha gente aún por revisar. Pero hay que volver, tenemos otras responsabilidades en España y hay que atenderlas.

Esta vez toca Erfoud, ciudad que repite en el itinerario tras la visita del año pasado. Aunque esta vez se cambió la localización por una zona más alejada del centro. 

Al igual que en nuestras revisiones de Merzouga, Mbarek fue de nuevo nuestro enlace local. Gracias a estas personas podemos hacer nuestro trabajo de forma óptima. Ellos también se merecen nuestro agradecimiento. 

Lo primero que nos sorprendió fue la cantidad de gente que se acercó. Se nota que Erfoud es una ciudad comercial con más población que nuestras anteriores ubicaciones. A las puertas se concentraban mujeres desde primera hora con la esperanza de mejorar su situación. Los trabajos que realizan son, en su mayoría artesanales (como coser), y necesitan tener una buena visión para poder subsistir. Por eso, es tan importante para ellas conseguir eliminar las barreras visuales que les impiden realizar sus labores. 

Si tuviera que destacar algo de este viaje es la solidaridad. En nuestro trabajo hemos encontrado a personas autóctonas con ganas de colaborar y hacer nuestro trabajo mucho más fácil. 

En este caso, conocimos a Abdelaziz, un hombre, natural de Erfoud, que había vivido varios años en España. Estaba esperando la cola para ser atendido cuando él mismo se acercó para ofrecerse desinteresadamente como intérprete y así pasó toda la mañana con nosotras  haciendo todo lo que estaba en su mano. 

Por la tarde fue Marianne Ouhadiz, enfermera del centro hospitalario en el que pasamos el día nuestro gran apoyo. Pienso que sin estos voluntarios no hubiéramos conseguido las cifras de revisiones que hemos alcanzado y que, para crear más expectación, os diré al final del post 😉 

Más tarde, y tras la hora de salida de los colegios de nuevo los niños nos aportaron ese momento de espontaneidad y alegría tan necesario para motivarnos a trabajar más y mejor.

Sin embargo, siempre nos encontramos con algún caso especialmente complicado. Como la patología de una niña con pérdida total de visión en uno de sus ojos. Blanca y Eli tuvieron que trabajar duro para tratar de mejorar la calidad de vida de la pequeña. Me hubiera encantado grabar la cara de la niña cuando Blanca le puso las gafas de prueba: su sonrisa delataba la mejora, no dejaba de mirarnos asombrada. A veces estas situaciones reflejan unas condiciones de vida muy duras comparado con las oportunidades que tenemos en países como el nuestro. 

Dedicamos todo el último día de revisiones a exprimir el último minuto, el último segundo, el último microsegundo, para llegar a 260 revisiones que sumadas a las 440 dan un total de 700 revisiones. ¡Todo un éxito!

Ya nos vamos, pero dejamos un trozo de corazón con las gentes que hemos conocido. Las cariñosas mujeres, los agradecidos hombres y los alegres niños que no olvidaremos jamás. Al menos nos complace haber mejorado un poco vuestras vidas. ¡Nunca os olvidaremos!

Firmado: Una Óptica Aventurera

 

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