¿Por qué mi hijo se marea con sus gafas nuevas?

Misión cumplida, tu hijo ha encontrado, por fin, unas gafas que le molan y sale todo contento y animado de la óptica con sus gafas nuevas. Parece que todo va bien, hasta que al poco rato comienza a quejarse de un mareo. Entonces nos preguntamos si la graduación será la correcta

No hay que asustarse, ni preocuparse. Es bastante habitual, para niños y para adultos, esa sensación de mareo cuando se estrenan gafas nuevas sobre todo si cambia la graduación. El proceso puede ser similar a cuando se estrena un par de zapatos; puede haber un breve período de incomodidad, pero con un poco de tiempo las gafas van a resultar muy cómodas para el niño y ni notará que las lleva.

Familiarizarse con las gafas para evitar el mareo

Si tu hijo nunca ha usado gafas antes, el simple hecho de notar la montura en la cara puede resultar muy extraño. Además, adaptarse a su nueva capacidad visual con las gafas y ver el mundo en alta definición puede llevar un poco de tiempo.

Por otra parte, si el niño ha usado otras gafas, su cerebro está acostumbrado a la graduación anterior, por eso, le puede resultar difícil adaptarse a la graduación actual.

Una vez que el cerebro y los ojos aprendan nuevos hábitos de visión se sentirá cómodo. Esto a menudo puede durar de un par de días hasta un par de semanas como máximo.

De cualquier forma, desde el blog queremos ofrecerte algunos consejos para ayudar a tu hijo a adaptarse a sus nuevas gafas.

Haz que el niño las use de forma continuada

Si el niño no se siente cómodo, lo normal es que no quiera llevarlas. Sin embargo, cuanto más tiempo las lleve, antes se familiarizará con ellas y su nueva visión. No obstante, siempre podéis pactar unos tiempos para que el niño descanse.

En el caso de que tenga dolores de ojos, de cabeza o mareos deberás quitárselas. Sin embargo, en el momento en el que hayan remitido, debe volvérselas a poner para acostumbrarse a ellas.

Si ha cambiado la graduación, es mejor dejar de usar las gafas con la graduación anterior, ya que el ir y venir entre graduaciones hará que el período de adaptación se alargue. 

Ajusta bien las gafas

Para asegurarnos de que tu hijo está mirando a través del centro óptico de las gafas, hay que encajar bien los terminales de las gafas, para un ajuste más cómodo y evitar que las gafas se deslicen por la nariz.

Las gafas con graduación tienen un centro óptico que se debe ajustar y coincidir con el centro pupilar, por lo que, si las gafas se deslizan hacia la parte inferior de la nariz, es posible que el niño no esté mirando a través del centro óptico de las gafas. Si notas que esto le ocurre a tu hijo, acude con él a tu óptica para que se las ajusten.

Limpia sus gafas regularmente

El polvo y las manchas en las gafas de tu hijo van a dificultar su adaptación. Para evitarlo, limpia regularmente sus gafas nuevas, especialmente antes de que se las ponga cada mañana. Utiliza un limpiador específico, junto con una gamuza.

Si tu hijo todavía no se adapta después de un período de dos a tres semanas, no dudes en acudir a tu óptica para que te confirmen que la graduación de sus gafas es la correcta.

 

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