El oído es el órgano que nos permite recibir y mandar los sonidos a nuestro cerebro. Sin embargo, éste puede verse afectado por diferentes causas que lleven a una pérdida de audición. A continuación te contamos más sobre él y sobre cuáles son los tipos de pérdida auditiva que pueden aparecer.

¿Cómo funciona el oído?

Si bien el oído es el que nos permite transformar los sonidos en información útil sobre el mundo que nos rodea, además de ayudarnos a mantener el equilibrio, se trata de un sentido altamente delicado

El oído se compone de tres partes y cada una cumple una función diferente:

  • Oído externo: es la parte que recibe el sonido. 
  • Oído medio: compuesto por el tímpano, entre otras estructuras, se encarga de transformar el sonido para que el oído interno pueda detectarlo fácilmente. 
  • Oído interno: su función consiste en convertir las vibraciones sonoras en impulsos eléctricos que después manda al cerebro a través del nervio auditivo.

Si alguna de las partes del oído se dañara, la información sonora no podría transmitirse correctamente al cerebro, lo que a su vez produciría diferentes tipos de pérdida auditiva.

Tipos de perdida auditiva

Los principales tipos de pérdida de audición son los siguientes:

  • Pérdida auditiva conductiva: es uno de los tipos de perdida auditiva más comunes. Tiene lugar entre el oído externo y el medio cuando se produce alguna especie de bloqueo por el que el sonido no llega al cerebro. Entre las posibles causas se encuentran el exceso de cerumen, infecciones, entre otras afecciones, perforación del tímpano debido a un fuerte ruido, disfunción de los huesecillos, colesteatomas, otosclerosis etc. Pese a todo, este tipo de casos suelen ser tratables en ocasiones totalmente curables mediante antibióticos o cirugía en función de cada caso.
  • Pérdida auditiva neurosensorial: este tipo de pérdida de audición se produce cuando el oído interno está dañado. Puede tratarse de alteraciones en las células ciliadas de la cóclea, de algunos de sus componentes o de una alteración en el nervio que lleva la información que llevan el sonido al cerebro. Es habitual que las personas afectadas no se den cuenta hasta que empiezan a tener problemas a la hora de entender lo que dicen otros. En cualquiera de los casos, este tipo de perdida auditiva puede deberse a factores genéticos, a la exposición repetida a sonidos fuertes, ototoxicos o al envejecimiento, entre otras causas. Su tratamiento pasa por el uso de audífonos, una tecnología que mejora la capacidad auditiva, calidad de vida y favorece la correcta función a nivel cognitivo.
  • Pérdida auditiva mixta: llegados a este punto se combinan los dos tipos de pérdida de audición comentados anteriormente. 

Formas de medir la pérdida de audición

Medir su audición será útil para averiguar el tipo de problema auditivo que puede padecer usted o su familiar.  De esta manera nuestros audiólogos podrán sugerir las mejores opciones de tratamiento posibles. La prueba para medir el estado auditivo en cada oído se llama audiometría.

  • Pérdida de audición leve: la persona en cuestión puede escuchar algunos sonidos que produce el habla. Sin embargo, no oye claramente los susurros.
  • Discapacidad auditiva moderada (40-70 dB HL): la persona afectada es capaz de percibir lo que habla otra si esta última alza la voz. De hecho, su audición es más efectiva si puede mirar a la persona que habla.
  • Pérdida auditiva severa (70-90 dB HL): aquí se necesita que otras personas hablen cerca del oído, de modo que es difícil seguir una conversación grupal. Además, la persona afectada solo percibe los sonidos intensos. 
  • Pérdida de audición profunda (90-120 dB HL): no se puede oír lo que otros dicen, así que la comunicación resulta imposible. Es más, los sonidos tienen que ser muy intensos como para que la persona afectada sea capaz de percibirlos.
  • Discapacidad auditiva total: también llamada cofosis, es cuando no se oye nada por encima de los 120 dB HL en la escala decibélica.

Con todo, esta pérdida auditiva también puede ser:

  • Congénita (heredada al nacer) o adquirida más tarde.
  • Prelingüística (si se produce antes de que la persona aprenda a hablar) o post-lingüística (que sucede cuando la persona ya sabe hablar).
  • Unilateral (en un oído) o bilateral (en ambos).
  • Simétrica (del mismo grado en ambos oídos) o asimétrica (diferente en cada oído).
  • Gradual (va empeorando en el tiempo) o repentina.
  • Fluctuante (mejora o empeora con el tiempo) o estable

Audífonos como posible solución

En algunos tipos de pérdida auditiva la solución puede encontrarse en los audífonos. Estos aparatos incluyen pequeños micrófonos que recogen los sonidos del entorno. Después un chip con amplificador los convierte en un código digital, ajustando el sonido al grado de la pérdida de audición que se tenga. Finalmente, estas señales amplificadas se convierten de nuevo en ondas sonoras y se envían al oído por medio de los receptores que incorporan los audífonos. Cabe resaltar también que la mayoría de audífonos son digitales, que suelen funcionar con una pila y/o cargadores si son recargables y que resultan efectivos para la mayoría de las pérdidas auditivas.

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Con todo, es aconsejable evitar una exposición prolongada a los ruidos o al menos recurrir a protectores auditivos como los tapones para esos casos; además de someterse a pruebas periódicas de audición.