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Los profesores, perfil clave para detectar problemas visuales en la infancia

El 30% de los casos de fracaso escolar en menores se debe a problemas visuales. Por ello, la Fundación ALAIN AFFLELOU ha desarrollado una formación sobre salud visual infantil para docentes de la Comunidad de Madrid.

La Fundación ALAIN AFFLELOU realiza cerca de 700 revisiones visuales en la caravana ‘El Desierto de los Niños’

Un año más la Fundación ALAIN AFFLELOU ha aprovechado las vacaciones de Semana Santa para unirse a su cita anual de El Desierto de los Niños. Muy emocionados, los franquiciados y empleados de la compañía óptica han puesto toda la ilusión para colaborar en esta 12ª edición de la caravana solidaria.

Un total de seis ópticos-optometristas, en representación de la Fundación ALAIN AFFLELOU, se convirtieron en los embajadores de esta aventura solidaria y recorrieron un total de 2.223 kilómetros en el país vecino. Desde la salida el 18 de marzo en Tánger hasta la llegada a Almería el pasado 26 de marzo, Lidia Cobas (Santander), Rubén Sánchez (Mataró – Barcelona), Cecilia Cuadrado (Bilbao), Mª del Carmen López (Orense), Mª Isabel Sánchez (Barcelona) y Sonia Guasque (Valencia), han trabajado muy duro para mejorar la salud visual de menores y adultos en las pequeñas poblaciones que iban visitando en Marruecos.

En 2015, diez ópticos de la Fundación ALAIN AFFLELOU se unieron a la caravana solidaria y consiguieron batir record de revisiones y gafas graduadas entregadas respecto a otros años. En esta edición 2016, a  pesar ser menos personas, se han acercado bastante a los resultados del año pasado: durante los ocho días de recorrido, los ópticos de ALAIN AFFLELOU, gracias a un vehículo cedido por Hyundai, han realizado cerca de 700 revisiones visuales. Tras este chequeo visual, los voluntarios de la Fundación entregaron más de 300 gafas graduadas.

Además, las gafas de sol se han convertido en un artículo de primera necesidad en Marruecos debido a la constante exposición al sol y los problemas de salud visual que esto genera. Por ello y, con el objetivo de reducir los abundantes casos de cataratas, edemas corneales o pterigión tan comunes en la zona, los profesionales de la firma óptica han entregado un total de 637 gafas de sol.

“Desde la Fundación ALAIN AFFLELOU nos sentimos muy orgullosos de poder colaborar en esta iniciativa. Año tras año, nuestros voluntarios trabajan muy duro durante las vacaciones de Semana Santa  para conseguir mejorar la salud visual de cientos de personas. Es una cita muy esperada por todos y tenemos ganas de seguir poniendo nuestro granito de arena en ‘El Desierto de los Niños’ los próximos años” indica Eva Ivars, vicepresidenta de la Fundación ALAIN AFFLELOU.

La labor de esta expedición solidaria se completó además con visitas a dos centros con los que ya había colaborado ‘El Desierto de los Niños’ en otras ediciones. Primero pasaron por una guardería de Tamaarkite para poder comprobar su estado tras las obras de restauración que habían llevado a cabo. La segunda visita tuvo lugar en una escuela para niños discapacitados que la caravana solidaria tiene en Erfoud.

Todos los integrantes de la caravana solidaria, recién llegados a España, ya piensan con ilusión en la edición 2017. Allí volverán a estar los representantes de la Fundación ALAIN AFFLELOU para seguir apoyando esta iniciativa en el país vecino. Desde que en 2011 la firma decidiera sumarse a la expedición ‘El Desierto de los Niños’, más de 40 ópticos han colaborado en la aventura, realizado más de 3.000 revisiones de la vista y regalando más de 1.300 gafas graduadas y más de 3.200 gafas de sol.

Tras la tempestad, revisiones a 250 personas

Caras de satisfacción en los seis voluntarios de la Fundación ALAIN AFFLELOU al final de su segundo día de revisiones. Tras la tormenta de arena vivida ayer en Om Lahdej durante su jornada de estreno, hoy, en condiciones normales en el pueblo de Hassi Labiad, han realizado unas 250 revisiones. Se trata de una cifra alta y ajustada a la población de esta localidad, de unos 300 habitantes.
“Se nota que este pueblo está mucho más avanzado y organizado, y que cuentan con una asociación que puso en marcha, en su día, El Desierto de los Niños”, nos cuenta Cecilia, nuestra voluntaria de ALAIN AFFLELOU en Deusto. Algo que también piensa María, de O Carballiño: “Sí, todo ha sido mucho más fácil, lo que nos permite hacer mejor nuestro trabajo e ir más deprisa. Sobre todo se aprecia en que algunas personas ya han vivido revisiones realizadas años atrás por la Fundación. Aquí, por ejemplo, los niños apenas tenían miedo y no estaban tensos como los de ayer en Om Lahdej”.

Sonia y Ruben confirmando graduacion

Lidia, de Santander, incluso va más allá: “Yo diría que algunos niños, los de 10 a 14 años, hasta son pícaros; cuando les entregamos las gafas de sol, nos hacen saber con una sonrisa que las que les gustan son las de cristal de espejo, las que están de moda aquí”.
De picardía también nos habla Rubén, de Mataró, cuando ha visto “que un niño se ha escondido las de graduación 7 de hipermetropía que le entregó el año pasado la Fundación. La traductora me ha dicho que lo ha hecho porque creía que, si le veíamos las gafas, este año no le haríamos la revisión. Y por supuesto que repetimos revisiones; concretamente este pequeño mantenía su vista estable”.

Para Marisa, voluntaria de ALAIN AFFLELOU de Vilanova, coincide con las reflexiones de sus compañeros y explica por qué en algunas ocasiones han tenido que apagar la luz de la sala de revisiones. “La razón es sencilla: para la revisión de varias personas hemos tenido que utilizar el retinoscopio, lo que nos obliga no sólo a apagar la luz, también hemos tenido que tapar las ventanas con mantas. Por ese motivo un señor mayor, que tenía cataratas, nos ha preguntado que si también operábamos. Evidentemente le hemos dicho que no, pero ojalá algún día también pueda hacerse”.

Cecilia dando a probar gafas graduadas
Sonia ha valorado muy positivamente “la buena organización para hacer las revisiones y la ayuda recibida por parte de algunos miembros de la caravana de El Desierto de los Niños. Nos viene muy bien que muevan cajas, coloquen gafas… Eso nos lleva tiempo, y si lo pueden hacer otras personas, nos permite centrarnos en las revisiones”. Nuestra voluntaria de Valencia, siempre muy espontánea, ha querido que remarcáramos que “los pinchos morunos de la comida estaban buenísimos”, algo en lo que han estado completamente de acuerdo todos sus compañeros. Está claro que la comida de aquí les está gustando.

Revisiones en plena tormenta de arena

Hoy ha sido un día para recordar. Los voluntarios de la Fundación ALAIN AFFLELOU se han estrenado haciendo revisiones en esta edición de “El Desierto de los Niños” bajo una fortísima tormenta de arena. Han vivido emociones de todo tipo.
Tras partir a las ocho de la mañana de Boumalne Dades y recorrer 300 kilómetros de carreteras muy enrevesadas, han llegado a la una y media de la tarde al pequeñísimo pueblo de Om Lahdej. Allí les esperaban sus 70 habitantes con los brazos abiertos y el camión Aquarius con un montón de gafas y el imprescindible material técnico para realizar las revisiones.


Lo primero que han hecho es descargar todo en la casa social del pueblo, pero al comprobar que no había luz artificial, lo han trasladado a la escuela, donde se han encontrado con el mismo problema. Así que se han terminado instalando en una casa privada que disponía de lo mínimo necesario.
Dada la hora (aproximadamente las dos y cuarto) y la hospitalidad de los habitantes de aquí, los voluntarios han sido invitados a comer.

Sonia, de Valencia, se ha quedado impresionada “de lo amables que son.En todo momento se preocupan de que estemos bien, cómodos. Y la comida me ha encantado: un rico cuscús y una carne con verdura que picaba un poco, pero que estaba muy buena, ha sido nuestro extraordinario menú”.

De la llegada al pueblo, a María (de O Carballiño) lo que más le ha llamado la atención es que “los hombres nos recibieron muy amablemente, con los niños revoloteando entre nosotros, mientras las mujeres se quedaban en un segundo plano. Eso sí, las niñas son encantadoras, muy sociables, cogen confianza al instante”.
Y tras la bienvenida y la comida, era el momento de empezar las revisiones. Exactamente a las tres de la tarde, justo cuando se ha desencadenado “un tormentón de arena espectacular”.

Así lo define Lidia, quien nos cuenta que “nunca había visto nada igual, ni siquiera por televisión”. “Ha sido tan fuerte”, continúa nuestra voluntaria de ALAIN AFFLELOU en Santander, “que el viento ha abierto varias veces las ventanas de la habitación y ha inundado todo de arena”.
Pese a las dificultades, las revisiones se han hecho. Aproximadamente se han realizado 60: la mitad de ellas a niños y la otra mitad a adultos.

A Cecilia, de Deusto, le ha sorprendido que los niños más pequeños, “los que tenían dos, tres o cuatro años, estaban asustadísimos antes de empezar, con unas lloreras tremendas… se debían pensar que les íbamos a pinchar o algo así. Pero luego, cuando les hacemos las revisiones, terminan sonriendo y te dan unas muestras de cariño muy reconfortantes”.


A Marisa, de Vilanova, le ha pasado algo parecido, pero con un chico de unos 18 años: “el pobre estaba temblando; era la primera vez en su vida que se revisaba la vista y no sabía lo que le esperaba. Luego estaba más tranquilo y confiado, pero al principio hay que tener mucha paciencia”.

Rubén, de Mataró, también ha vivido su primera experiencia de revisiones como voluntario con mucha emoción, como todos sus compañeros. Y además nos ha hecho un pequeño análisis global de en qué estado se encuentra la vista de los habitantes de Om Lahdej: “los niños, en general, la tienen bastante bien. Sin embargo, los mayores tienen casi todos cataratas. Se nota que sus ojos aquí sufren mucho. Es una satisfacción ayudarles… o al menos intentarlo”.

Esto sí es el desierto

Los voluntarios de la Fundación ALAIN AFFLELOU han culminado con éxito el recorrido de hoy… y han disfrutado del Medio Atlas, de las cumbres del Atlas y, en su parte final, de los primeros parajes desérticos del centro-sur de Marruecos. A todos les hubiera gustado poder pararse a conocer con tranquilidad algunos lugares especialmente bonitos del recorrido de 400 kilómetros, como las espectaculares cascadas de Ouzoud, pero apenas han tenido tiempo para ello.


A Cecilia, que ha estado a los mandos del furgón Hyundai H1 en la parte de montaña, le ha “encantando conducir por una carretera llena de curvas y con unas vistas increíbles”. Los organizadores le habían avisado de que el estado del asfalto era muy malo, con muchos baches, “pero la verdad es que a mí no me lo ha parecido tanto”.

Lidia también se ha quedado impresionada con los paisajes y los pueblos de la zona. “Me he quedado con ganas de más; hubiera sido perfecto poder visitar estos lugares, son espectaculares”. Y lo mismo piensa Marisa, que además quiere destacar y agradecer “los cánticos de bienvenida recibidos a la entrada del hotel de Boumalne Dades”. A continuación nos cuenta que se habría parado a conocer a cada uno de los niños, “algunos de ellos realmente pequeños”, que saludan efusivamente desde las cunetas.

Sonia hubiese hecho lo mismo, pero tanto ella como el resto de los voluntarios tienen claro “que no es algo bueno para ellos, sino todo lo contrario. Aunque de corazón lo haríamos, como realmente les ayudamos es si nuestro cariño, y todo aquello que les queramos dar, lo hacemos en las escuelas y de forma organizada. Así ellos se acostumbran a ir al colegio y aprenden que en las cunetas de las carreteras, que son peligrosas, no está su futuro”.
Rubén se ha quedado con ganas de conocer a las gentes de aquí, “pero tenemos poco tiempo y no nos lo podemos permitir. Seguro que mañana, cuando empecemos las revisiones, llegará el momento”. Mientras tanto él y sus compañeros voluntarios de ALAIN AFFELOU han podido disfrutar del “contraste de la nieve del Atlas y, unos kilómetros más al sur, de zonas realmente áridas y secas”. María lo resume de una forma contundente: “Hoy sí que he sentido que estaba en Marruecos. Al cruzar el Atlas, todo cambia”.

A los pies del Atlas

Hoy ha sido un día dedicado íntegramente a viajar. Los seis voluntarios de la Fundación ALAIN AFFLELOU han recorrido casi 600 kilómetros para empezar a atravesar Marruecos de norte a sur y llegar mañana al desierto. De momento, ya están a los pies del Atlas.

Durante el trayecto, han podido ver algunas ciudades desde su Hyundai H1, ya que el tiempo apremia y no es posible pararse en ellas para conocerlas a fondo. Sin embargo, las nueve horas de viaje les han permitido ir sacando conclusiones de cómo es la parte norte de Marruecos y vivir momentos entretenidos y divertidos.

El día lo han empezado con la moral muy alta, ya que las 160 personas que formamos la caravana solidaria “El Desierto de los Niños” les hemos dedicado un gran aplauso como reconocimiento a la labor que van a realizar.

Ya en ruta, y a través de la emisora por la que nos comunicamos entre los coches de la caravana, los voluntarios nos han dedicado una canción muy chula: algo así como el “himno” de la Fundación ALAIN AFFLELOU. Le han puesto muchísimo entusiasmo, aunque todo indica que han desafinado considerablemente, ya que no ha parado de llover durante toda la primera parte de la ruta de hoy. Así que… tendrán que seguir ensayando. Seguro que mañana lo clavan. Ah, la letra del “himno” os la escribiremos aquí mismo en cuanto nos la pasen; Lidia (Cobas), la veterana del grupo, se ha comprometido a ello. Y Marisa (Sánchez), que a partir de ahora la vamos a llamar “la cantante” por informaciones confidenciales que nos han dado sus propios compañeros, promete interpretar el “himno” ella sola ante todos los que vamos en la caravana. Creemos que va de farol. El último día del viaje, en la fiesta de despedida, veremos si se atreve.

Mientras, Rubén (Sánchez) ha alucinado con cómo hay que conducir por las ciudades marroquíes. Con cara de susto nos ha comentado que “pensaba que la conducción extrema la íbamos a hacer en el desierto, pero está claro que lo de aquí es insuperable. Cuando vi el vídeo de “11 años ayudando” todo parecía mucho más fácil”. Cecilia (Cuadrado) va más allá y considera “caótico no sólo el tráfico, sino el conjunto de la actividad en las ciudades. Eso sí, ya en carretera, los paisajes son alucinantes”. Algo parecido piensa María (López), que esperaba paisajes diferentes a los de su O Carballiño… “y me he encontrado un Marruecos muy verde, lluvioso y muy bonito. Aunque ya tengo ganas de llegar al desierto”.

Paisaje entrando en Tanger

Otra de las razones por las que María quiere llegar cuanto antes al desierto es para acabar con las horas de carretera… y con las horas de Sonia (Guasque) a los mandos del micro de la emisora. Al igual que ayer, sigue siendo la más espontánea del grupo: hoy lo ha demostrado marcando la pauta con varios “mensajes indescifrables” de radio.

Mañana más carretera para todos, lo que implica convivencia y diversión. Sin duda un buen aperitivo para cuando empiece lo bueno, lo que realmente les ha motivado a venir aquí: revisar los ojos de quienes más lo necesitan en el sur de Marruecos.

Comienza la aventura solidaria

Los seis voluntarios de la Fundación ALAIN AFFLELOU acaban de llegar a Tánger tras vivir su primera etapa en “El Desierto de los Niños 2016”. Lidia, María, Cecilia, Rubén, Sonia y Marisa ya están deseando llegar al sur de Marruecos para empezar a revisar la vista a los habitantes más necesitados de la zona.

Pero antes de que “llegue lo bueno”, como ellos denominan a la acción solidaria, han tenido que viajar desde Madrid hasta aquí. Ha sido un viaje de muchas horas en la furgoneta Hyundai H1 de la Fundación. Sin embargo, las han vivido con entusiasmo y las han aprovechado para empezar a conocerse entre ellos.

Parada de camino a Sevilla
Durante los 700 kilómetros que han recorrido desde Madrid hasta Tarifa (Cádiz) y después en el trayecto en ferry que les ha traído hasta Tánger, los voluntarios nos han contado qué les ha motivado a formar parte de esta aventura solidaria.

Sonia,Maria y Lidia de camino
Lidia Cobas, de ALAIN AFFLELOU Santander, es la referencia del grupo, ya que vivió esta misma experiencia el año pasado y sirve de guía a los otros cinco voluntarios. Con una sonrisa que no se le quita de la cara, les ha explicado a sus compañeros la dureza del trabajo a realizar, pero que la satisfacción interior es enorme: “por eso estoy encantada de que me hayan permitido repetir”.

Rubén Sánchez, el único chico del grupo, tenía claro que quería formar parte de esta caravana de ayuda “nada más ver el vídeo de la edición del año pasado de El Desierto de los Niños”. Siempre había querido realizar alguna labor de voluntariado, y vio la oportunidad de participar en ésta gracias a formar parte del centro de ALAIN AFFLELOU de Mataró (Barcelona), donde trabaja.
También desde un centro de Barcelona, en este caso el de Vilanova, ha llegado hasta aquí Marisa Sánchez. Ella “tenía en mente desde hace muchos años participar en alguna labor de voluntariado”, y gracias a la iniciativa de la Fundación ya está inmersa de lleno en ésta, donde siente “que con su aportación puede ayudar a mucha gente que realmente lo necesita”.
Cecilia Cuadrado también deseaba formar parte de “El Desierto de los Niños”. Desde que realizara una labor de voluntariado en Cuba a través de la universidad donde estudiaba, no ha parado de moverse para participar en otra. Formar parte del centro de ALAIN AFFLELOU en Deusto (Vizcaya) y sus ganas de ayudar le han traído hasta aquí.
María López, del centro de O Carballiño (Ourense), en muchas ocasiones se había planteado participar en las actividades de alguna ONG, pero por razones de trabajo no podía. Y… lo que es la vida, ahora gracias a su profesión “puedo cumplir uno de mis sueños, que es ayudar a los demás… cuando más lo necesitan”.
Sonia Guasque, de ALAIN AFFLELOU en Valencia, es la más espontánea del grupo y nos ha contado entre risas que el año pasado vio fotos y vídeos de lo que hace en el sur de Marruecos la Fundación y, desde entonces, se propuso estar aquí este año para celebrar su cumpleaños (el próximo miércoles 23), mientras ayuda revisando la vista “a personas que lo necesitan y no se lo pueden permitir”.

Sonia, Mar'ia y Lidia mirando fotos       Ruebn en el coche de camino