¿Qué tipos de lentes son las más apropiadas para cada defecto visual?

Horas delante de la pantalla del ordenador o del móvil, leer en la oscuridad, son algunos de los hábitos que contribuyen en gran medida al deterioro de tu visión. Tus ojos son los que más sufren los abusos del estilo de vida actual. Lamentablemente, cada día aumenta el número de jóvenes con dificultades de visión.

Tu vista es esencial para disfrutar de tu día a día. Por ello, hay que cuidarla y tomar algunas medidas de prevención para que se mantenga perfecta durante muchos años.

Aun así es importante que conozcas los tipos de lentes para cada defecto visual y, sobre todo, es esencial acudir a profesionales que te asesorarán recomendándote el tipo de lente óptima para tu situación.

Aunque los problemas visuales son variados, los más comunes son: hipermetropía, miopía, astigmatismo y presbicia.

Hipermetropía

Si tienes hipermetropía puedes ver los objetos lejanos con nitidez, pero tienes una visión borrosa de los objetos cercanos. Tus ojos enfocan las imágenes en un punto por detrás de la retina en vez de en la propia retina.

La hipermetropía se produce cuando la córnea es demasiado plana, o cuando el ojo es más corto de lo normal. Suele tener un componente genético, así que si tus familiares lo sufren es bastante probable que tú también.

Si eres joven, puede que no necesites gafas, ya que tus ojos son capaces de compensar esa hipermetropía. Sin embargo, las personas de mayor edad necesitarán lentes correctoras para mejorar su visión.

La hipermetropía se corrige con el uso de lentes convergentes, que ayudan a los rayos de luz a proyectarse en retina. En este caso, cuanta mayor sean las dioptrías, más gruesos serán los cristales y el efecto que provocarán será el de unos ojos más grandes de lo normal. En estos casos de alta graduación, existen lentes específicas reducidas que ofrecen un resultado más estético, agradable y confortable.

Miopía

Es bastante frecuente en niños pequeños y adolescentes. Si eres miope puedes ver claramente los objetos cercanos, pero tienes dificultades para ver con claridad los objetos lejanos.

Hoy en día, este tipo de problema visual se está incrementando en adolescentes, ya que el uso tan frecuente de móviles provoca que el ojo se deshabitúe a enfocar de lejos y la visión sea borrosa a dicha distancia.

Si tienes miopía, lo que te ocurre es que la luz se enfoca delante de tu retina, en vez de en ella, y los objetos distantes se vuelven borrosos. En este caso el globo ocular es más alargado de lo normal.

La miopía se corrige con el uso de gafas o lentes de contacto con lentes divergentes, (también llamadas cóncavas o negativas) que te facilitan enfocar la imagen en la retina. La miopía se mide por dioptrías negativas y, en las altas graduaciones (de más de 2 dioptrías), las lentes provocan un efecto de disminución del tamaño del ojo.

Al contrario que la hipermetropía, las lentes correctoras de miopía son delgadas en el centro de la lente y gruesas en los bordes, por lo que es aconsejable usar una lente reducida, para evitar un perjuicio estético.

Astigmatismo

Si tienes astigmatismo, verás borroso a cualquier distancia. Es la forma irregular de tu córnea, o el cristalino del ojo la que causa el astigmatismo. Con este problema visual tu visión borrosa puede ir en distintas direcciones: vertical, horizontal o diagonal.

 A menudo, el astigmatismo puede ir unido a otros tipos de problemas de visión como la hipermetropía y la miopía.

 El astigmatismo se corrige con el uso de gafas o lentes de contacto monofocales cilíndricas (cóncavas o convexas), dependiendo de en qué parte de tu ojo se proyecte la luz.

 En este problema visual tan solo 2 dioptrías perjudican más la agudeza visual que otras afecciones como la miopía o la hipermetropía, provocando fatiga visual y síntomas oculares como dolor de cabeza y oculares y ojos rojos.

Ya que la lente correctora va a tener diferente grosor dependiendo de la zona de la lente, también es recomendable la reducción del cristal, para que el efecto estético sea óptimo.

Presbicia

La presbicia es causada por la edad. Si tienes más de 40 años es posible que empieces a notar que no ves bien de cerca y que tienes que estirar cada vez más el brazo, para ver con claridad tu libro, el móvil o cualquier objeto a una distancia cercana.

 Con la edad, el cristalino (estructura ocular interna cuya función es enfocar objetos colocados a distancias próximas) tiene menor flexibilidad, y por este motivo la distancia cercana se vuelve borrosa.

 La presbicia se corrige con gafas graduadas o lentes de contacto multifocales. Actualmente, las más apropiadas son las progresivas ya que te ofrecen una mayor comodidad y no tendrás que quitarte las gafas cuando dirijas tu vista a una distancia lejana.

 Ver la realidad con precisión es fundamental para desenvolverse con éxito en la sociedad. Acude a las revisiones periódicas con especialistas de la visión y déjate asesorar para que las lentes sean las más adecuadas a tu defecto visual. Así cuidarás tus ojos y podrás disfrutar de una vista perfecta. 

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